martes, 5 de noviembre de 2013

Presentación

Es un gusto poner a su disposición lecturas de la selva peruana, algunas creadas por mi y otras adaptadas a la realidad selvatica del Perú.
Trabajo en la Institución Educativa Angelica Auristela Dávila Zevallos de Pucallpa -Perú. Es mi gran aspiración profesional contribuir a desarrollar actividades de comprensión en los estudiantes. Estoy segura que será de mucho provecho y si tienen alguna opinión para mejorar, con gusto lo tendré en cuenta.
 Mi nombre es Clotilde Natividad Sánchez Ríos.


jueves, 22 de noviembre de 2012

El Tunchi


En cierto caserío de la selva ucayalina, vivía el Profesor Edrulfo, en una casita de paja, pintado de color azul, que lo habitantes de dicho lugar había construido para él, ya que allí se había nombrado recientemente.
Un sábado  decidió ir a visitar a uno de sus estudiantes que no había asistido a clases.  Para verificar in situ la situación que estaba pasando; para ello tenía que caminar 5 kilómetro selva adentro;  calculando llegar en una hora y meda, inició su caminata a las tres de la tarde. Se adentró por la selva por el sinuoso camino que felizmente habían librado hace poco los habitantes del lugar, para evitar que algún animal como las culebras causen problemas y muertes con sus mordidas venenosas. Le acompañaban el canto de los pajaritos, insectos y otros que deambulaban por el lugar. Caminaba rápidamente, para no hacerse de noche, escuchando los suy suy, perdices, pucacunga y otros animales que vivían por el lugar; entre ellos escuchó el silbido del tunchi.
- fin fin, finfinfin - silbaba.
-¡Caramba! ¡ Este pajarito cree que me asustar, pero está muy equivocado-pensó- siguió caminando muy de prisa sin prestarle atención.
- fin fin, finfinfin – volvió a escuchar el silbido; pero, esta vez más cerca.
- fin fin, finfinfin – siguió el silbido; pero, esta vez detrás de él.
El docente agarró una rama mediana de un  árbol que se encontraba en el piso y caminó muy de prisa batiéndolo en el aire. ¡Con esto dejará de molestarme –dijo para sí mismo. (Creencia que cuando bates una rama d árbol el tunchi no se teacerca)
- fin fin, finfinfin – siguió el silbido; pero, esta vez, a su costado izquierdo.
Empezó a sentir escalofríos y su cuerpo se esponjó, cuando de reojo vio a un ser fantasmal a unos cinco metros de él, caminando como a medio metro del suelo; no se le veía el rostro. ¡No lo podía creer!, él nunca habría creído en esos seres y hoy lo tenía casi al frente de él. Siguió caminando sin parar, casi corriendo.  El ser avanzó unos 50 metros y se detuvo al costado del camino como esperándole, el miedo quería paralizar sus miembros pero haciendo un supremo esfuerzo, continuó su camino, riñéndole con voz muy fuerte,  no demostrando el miedo que llevaba dentro. Poco a poco el ser se fue quedando atrás  hasta que despareció de su vista. Ya empezaba a oscurecer, vio su reloj, eran las 5:30 de la tarde, a lo lejos divisó la casita del estudiante y su corazón se alegró muchísimo. Llegó a ella y la mamá lo recibió con alegría, les contó el motivo de su visita y ella le dijo que su hijo estaba enfermo, por eso, no había asistido al colegio. El docente receloso les conto lo sucedido en el camino temiendo que no le creyeran, muy por el contrario le dijeron que era un Señor que había muerto de pulmonía, al cual el día anterior por ese mismo camino habían ido a enterrar.  
La familia acompañó de regreso al profesor quien estaba asombrado de lo sucedido,  pensando que todo era un sueño, pero, debía respetar las creencias de los pobladores de ese lugar.
Autor: Clotilde Natividad Sánchez Ríos.

Resolver el siguiente cuestionario interactivo:  https://docs.google.com/forms/d/1u1_HrEfWbHRVwm6SoxsW5hFdUZppyy-T2SsdayIeA0M/viewform

lunes, 12 de noviembre de 2012

La Valentía de la Mamá Perdiz

Cierta vez en un amanecer de verano, en lo inhóspito de la selva ucayalina se encontraba mamá perdiz preparando la comida de sus dos hijos, ya que ellos  asistían muy temprano a la escuela en un árbol de ojé con el Señor maestro lechuza.
_ ¡Levántense hijos ya es hora de desayunar! - llamaba a sus pequeños.
_ ¡Ya mamita! Respondieron muy obedientes sus hijos,  Perdicín y Perdicito.
A los niños perdices les gustaba ir a la escuela pues aprendían muchas cosas nuevas, como por ejemplo volar, darse cuenta cuando están en peligro, leer, escribir y sobre todo tener muchos amigos con quienes estudiar y compartir momentos de amistad.
¡Apúrate hermanito! -  le decía el perdiz mayor- ¡ya vamos a llegar tarde!
-  ¡No se olviden! ¡Vayan con cuidado, de frente al colegio! - les decía la mamá – no los vaya a pasar algo malo. Si se encuentran en dificultades griten y  regresen a pedir ayuda.
Los niños muy contentos se fueron volando, cuando de pronto perdicín el mayor le dijo al pequeño:
-  ¡Mira! ¡Esas hermosas y ricas chimicuas en ese coposo árbol, vamos a comerlos!
-  ¡No! – dijo perdicito mamá nos dijo que fuéramos de frente a la escuela.
- ¡Vamos! Mamá no se enterará - dicho esto bajo a toda prisa sin escuchar a su hermanito quien terminó por seguirle.
Estaban tan entusiasmados cogiendo y comiendo las frutas que no se dieron cuenta que un tigre estaba escondido entre las ramas mas coposas del árbol y de un zarpazo  atrapó a Perdicito y le dijo:
_ Te voy a comerrrr.
Perdicito se puso a gritar de desesperación.
- Auxilio, ayúdame hermanito
Perdicín no supo qué hacer y también se puso a gritar
-  ¡ Mamá, mamá, mamáaaaaa! - Gritaba con todas sus fuerzas. ¡Ayúdanos!.
De pura casualidad la mamá estaba yendo a la escuela  a visitar al maestro para ver el avance de sus hijos y escucho sus gritos desesperados. No podía creer lo que escuchaba y voló rápidamente a salvarlos. Cuando vio el espectáculo casi se desmaya pues el tigre ya estaba llevando a la boca a su hijo más pequeño. Lo pensó rápido y en picada se abalanzo sobre el enorme animal picándole en la Nariz y los Ojos, haciendo que suelte al pequeño. El tigre quiso agarrar a zarpazo a la madre pero ella valientemente en una rápida acción tomó sus hijos de sus alas y los llevó volando lo más rápido posible, a su escuelita, donde el tigre no los alcanzara. Cuando llegaron les contaron lo sucedido y todos se alegraron por que estaban sanos y salvos, quedando admirados por la acción heroica de la mamá.
Las avecitas asustadas pidieron perdón por no obedecer y prometieron, dedicarse a estudiar sin desviarse de su camino a la escuela. Desde ese día vivieron felices y contentos en unión familiar.
Autor: Clotilde Natividad Sánchez Ríos

viernes, 13 de abril de 2012

AGUAJÍN EL DORMILÓN (Mi creación)



Una madrugada Ucayalina cuando el sol se asomaba por encima de las copas de los árboles, que esa mañana ucayalina estaba con todo su esplendor. Cierta familia  de aguajes se encontraba en el árbol donde vivía, programó una visita a su compadre el ungurawi pues su ahijado se encontraba enfermo. Aguajín era el menor de los hijos, como era su costumbre estaba durmiendo  tranquilamente su siesta mientras todos los esperaban ya vestidos e inquietos.
-¡Aguajín levántate! - le decía su mamá.
- ¡Yaaaa! ¡mamá! – y haciendo un gran esfuerzo se levantó.
Llegaron a la casa y encontraron la novedad que el niño ya estaba bien de salud y toda su familia muy contenta. Aguajín prometió no ser más un dormilón y que ese tiempo lo iba a dedicar va estudiar.
Todos se sintieron felices y pasaron un día maravilloso.


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miércoles, 13 de abril de 2011

EL MOTELO CORRE (Mi Creacíon)


Por la década de los cincuenta del siglo pasado en el caserío de Olaya en la rivera del río Ucayali – Loreto, había un niño que creía que el motelo corría, debido a que los montaraces acostumbraban engañar a los pequeños diciendo que el motelo subía al árbol de ubos a comer el fruto y además corría. Un día, uno de los cazadores invitó al niño a realizar una cacería, se internaron al bosque caminaron dos horas; instalaron un pequeño campamento cerca de una pequeña quebrada descansando en el lugar la primera noche.
 Al día siguiente bien temprano toman su chapo (maduro bien cocido, disuelto en agua)- salen en busca de los animales para cazar, caminan acompañados de los perros: Temible y Shapro, especialistas en la caza de los diferentes animales; cuando de repente, un animal sale corriendo a toda velocidad y los perros tras el animal en estos casos el dueño tiene que seguir a los perros gritando para que estos no abandonen al animal.
-          ¡Guau!, ¡Guau!, ¡guau! – ladraban los perros.
-          Ooough,  Ooough – Gritaba el dueño, seguido del niño.
A unos cien metros de persecución los perros se detuvieron y empezaron a ladrar; cuando llegaron ante ellos, vieron un animal al lado de un árbol caído, ellos pensaron en un sajino; sin embargo se dan cuenta que ¡ERA UN MOTELO!.
Ese momento el muchacho piensa para sí, …el motelo corre….
Al final del día cuando descansaban cuenta al cazador su creencia:
- Hoy  confirmé que el motelo corre muy rápido, ¿También sube árboles?. El cazador le miró extrañado y le dijo
- Eso no es cierto -  le dijo al cazador.
- Pero si corrió cuando los perros lo siguieron ladrando-respondió asombrado.
- Este le respondió - Los perros actuaron inteligentemente, en vez de estar corriendo y gastando energía, a sus pasos vieron el motelo, prefirieron quedarse con él, pues, el motelo realmente ¡No corre! – Además - le dijo- ¡Tampoco sube los árboles!; el animal que primero seguían los perros, era otro.
El niño se dio cuenta que estaba completamente equivocado. ¡EL MOTELO NO CORRÍA!.¡ NI SUBÍA ÀRBOLES!
Finalmente se aclaró que en ningún  momento hay que mentir a los niños por más simple que sea el caso.

Autor: Clotilde Natividad Sánchez Ríos



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lunes, 11 de abril de 2011

El Desfile De Los Animales De La Selva (Mi Creación)



Cierta vez, los animales de la selva organizaron un desfile para determinar que especie tiene mejor  marcialidad. El premio sería alimento para todo un año ya que ese año la producción estaba muy escasa.
Todos estaban muy entusiasmados, los monos, los perdices, sajinos, huanganas, que empezaron a practicar, todos los días.
-          ¡Nosotros ganaremos! - decían los monos.
-          ¡Eso no es cierto! - Decían los paujiles. Así era las expresiones de las especies todos los días y ponían todo de su parte  para ser los ganadores.
Llegado el ansiado día, hasta el sol brillaba con todo su esplendor. La plaza mayor del bosque estaba totalmente adornada para esta festividad.
El Jurado estaba conformada por el rey león, el representante de los lagartos, de los monos, taricayas, boa y el majas, quienes se ubicaron en el estrado principal y se inicio el desfile. Todos con su mejor vestimenta formaban las escoltas y los batallones.
Empezaron los  sajinos que con paso marcial al compás de su banda de músicos demostraron gran entusiasmo cívico al pasan saludando a las autoridades y arrancando grandes aplausos al público asistente; de igual manera los monos, charapas, lagartos, huanganas, sajinos, majaces, perdices, panguanas y los que más llamaron la atención fueron los paujiles por su organización; las boa no se quedaron atrás por el colorido de sus cuerpos.
La algarabía era desbordante, había una expectativa general, todos esperaban el veredicto final.
El encargado anunció:
-          ¡Los ganadores son!.....  –
-          ¡¡¡Las charapas!!!! -
Ellas no cabían de júbilo y gozo que inmediatamente empezaron a bailar.
“El que persevera logra sus propósitos”

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Si Ya leiste ahora Resuelve el siguiente Cuestionario que se encuentra en el siguiente enlace.
https://docs.google.com/forms/d/1rkdR8udNxOOTVgd_376bRFDdy2w7xD5mS1PVC_objrw/viewform

martes, 15 de febrero de 2011

El tesoro de la hierba Luisa (Mi Creación)



Existen muchas historias que ocurren el 24 de Junio, fiesta regional de San Juan que celebramos en la selva peruana. Esta es una de ellas:
Don Shanty un pescador de la zona de Honoria por el río Pachitea, se enteró que "La Hierba Luisa”, una planta curativa, sale tres veces seguidas a las doce de la noche de este día y hecha flor. La persona que desea ser millonario, debe agarrar esa flor, ya que es “puro oro ". Uno de los secretos es agarrar acero en el momento de dicha acción.
Llegó a su casa, esperó pacientemente el día de san Juan. Llegado el momento dijo a su mujer: ¡Esta noche iré a traer esa flor porque quiero tener mucho dinero!
- ¡Te acompaño! - le dijo su mujer- ¡No! - dijo don Shanty
- ¡yo te acompaño papá! - le dijo su hijo mayor, pero, en su capricho Don Shanty dijo que iba sólo.
Ya en el monte estaba atento mirando su reloj, agarrando su escopeta; él sabía que no debía soltar su escopeta por nada ya que era de acero; cuando de repente, siendo las doce en punto salió la planta con su flor, era tan brillante que el hombre no pudo reaccionar y solo atinó a cerrar los ojos, cuando los abrió, ya no estaba. Volvió a salir y se repitió la misma situación.
_ ¡A la tercera si lo agarro!- pensó - cuando salió, en su afán de agarrar la flor, soltó su escopeta y volvió a cerrar los ojos cegado por la luz, cayendo su mano en el vacío; entonces, se presentó un gigante de capa  y sombrero grande de color negro que le dijo:
- ! Perdiste tu oportunidad! ¡Por no ser valiente! El hombre empezó a correr muy asustado, hasta llegar a su casa; cayendo en medio de su sala votando espuma por la boca, donde fue auxiliado por su familia.
Moraleja:
ALLÍ  ACABÓ EL SUEÑO MILLONARIO DE DON SHANTY.
Este relato contó la Señora: Adelina Quispe Dávila que conoce a este Señor.

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RESUELVE EL SIGUIENTE CUESTIONARIO INTERACTIVO
https://docs.google.com/forms/d/1PNsPyAh9hyfUOz-RIyu7K-tj36UF0vXbrtlP7vDxmYU/viewform